Es probable que en poco tiempo alguna empresa innovadora desarrolle un inodoro con conexión a internet desde el que analizar, fotografiar, editar y publicar en Twitter, Facebook e Instagram tu engendro de mierda para que tus contactos puedan evaluarlo, puntuarlo, compartirlo y comentarlo. Forma parte de la globalización y de la hiperconexión.
Sin embargo, lentamente, como un mantra surgido desde las profundidades, emerge una corriente alternativa de personas que proponen la vuelta a los orígenes. Retomar los valores que nos unen a las personas de modo directo, sin redes de intercambio, sin bits de datos. Esas personas se alejan paulatinamente del ocio asociado a la soledad de la tecnología para tejer nuevas redes de amistad en el ámbito de la realidad. Es el denominado Ocio Creativo.
Las propuestas del ocio creativo abarcan desde la comunicación interpersonal hasta el desarrollo de habilidades creativas mediante las que sentirse valorado, valorarse a uno mismo, valorar a los demás y sentirse útiles.
El retorno a la mesa redonda, a la visión directa del otro, a la charla de grupo. El lugar donde los relojes enlentecen su tictac y las prisas se aparcan a la entrada. El ocio creativo necesita un nuevo enfoque mental; discernir lo importante de lo superfluo y fomentar lo primero.

Urban Knitting
El tejido se expande, el hilo de lana de los practicantes del Urban Knitting/Yarn Bombing (Ganchillo urbano) se establece en decenas de ciudades españolas después de conquistar Japón y parte de Europa. Quedadas en cafeterías habilitadas o espacios abiertos en Valencia, Bilbao, Zaragoza… acogen la moda —importada de Holanda (2004) y Houston (2005)— y visten de color el gris mobiliario urbano provocando la sonrisa cómplice del despistado caminante. Ser creativo nunca fue tan fácil e inocuo: unas simples tijeras devuelven el paisaje a la neutralidad.
Sociedades como Creativa dan sus primeros pasos en la organización de eventos creativos en las principales capitales españolas alentados por el éxito de la que será su 7ª convocatoria en Barcelona en el mes de noviembre.
Series de éxito como Mujeres desesperadas aportan su granito de arena e incluyen en sus episodios algunos guiños al arte de tejer mientras sus protagonistas desarrollan esta actividad en su vida real.

Tejer está de moda. Los datos son aplastantes: según un estudio del Craft Yarn Council de EEUU, el número de personas (en su mayoría mujeres) que saben tejer aumentó de 35 millones en 1994 a 53 millones en 2005 y alcanzará los 100 millones en los próximos años.
Sé creativo.

Comentarios
Mi abuela lo petaba con el ocio creativo entonces… Me alegra ver que hay costumbres que por aquí no se han llegado a perder.