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Demasiadas cosas son las que tengo que explicar y no sé bien por dónde empezar. Quiero que todo sea claro, sincero y veraz. Espero expresarme de manera comprensible, que quede todo muy lúcido. Voy a intentarlo: "no quiero casarme contigo".

Creo que desde hace un tiempo he entrado en un bucle peligroso en el que empiezo a querer alejarme de la gente. No podría considerarlo una sociopatía, ya que hay gente a la que adoro, gente con la que me pasaría el domingo en el sofá sin nada mejor que hacer. Iría con ellos al súper cinco minutos antes de cerrar, compraríamos yogures naturales y lechuga iceberg, sólo por sentirnos un poco mejor a la hora de cenar.

 

La gente me da pereza, el ser humano está adquiriendo para mí un color que no mola nada -yo es que soy sinestésica y mi vida la veo de colores, pero eso puedo explicarlo otro día que no esté tan enfadada con la descendencia de Adán y Eva-. No creo que sea del todo justo que alguien, sin quererlo o queriendo, nos haga plantearnos que nuestra manera de actuar sea incorrecta. Os pido que extrapoléis esta negación a todos los aspectos de vuestra vida; amigos, familia, trabajo... intentad poneros un poco en mi lugar, un poquito de empatía por Dios y la Moreneta.

Quiero que penséis que estáis en una nueva posición imaginaria, no importa si ahora estáis casados, si no tenéis pareja, si os tiráis a vuestro compañero de piso o si hace meses que no tenéis calor humano. Empezad de cero, como si fueseis una personita seminueva (nueva pero estrenada, imprescindible).

Está bien: ahora imaginad que conocéis a alguien con el que estáis guay. Puede que compartáis gustos o no, quizás a ti te gusta el fútbol y a ello (vamos a llamarlo ello para no sexar) le masmola la Fórmula 1. Quizás tú te hayas leído unas cuantas veces alguna obra de Kundera, ello será más de sagas y trilogías. A lo mejor no le gusta follar cuando se despierta; es más, a lo mejor a ello no le gusta que durmáis juntos después de follar. Puede que prefiera pillarse un taxi a las 04:35 AM para irse a su casa a dormir, con el pijama más viejo y cómodo que tenga. De acuerdo, todo esto da igual, NO IMPORTA.

Lo principal es que estáis guay, pero eso no importa, porque a alguno de los dos se le irá la cabeza tarde o temprano. Si sólo queréis colegueo, es bien, y si sólo queréis follar, igual es más que bien. Cabe la posibilidad de que todo siga su curso, que este follamigueo triunfe sobre todas las cosas y no haya ningún tipo de problema, pero esa es la posibilidad más remota. Después, está la predicción lógica de la mayoría de relaciones de este tipo: que uno salga pitando. ¿Pensábais que iba a decir que uno se pilla? Pues no, porque igual ninguno quiere enamorarse, pero uno va a salir echando leches, eso con una probabilidad de niveles estratosféricos.

La situación actual, al menos la que yo percibo, está convirtiéndose en una dicotomía muy chunga; estamos creando a seres de extremos. Parece que las personas sólo podemos tener dos opiniones: "yo es que ahora no quiero nada" o "me gustaría encontrar a alguien". MEEEEEC, fallo en el sistema, ERROR 404. Hay un rango de la población en años de merecer que no tiene porqué defender ninguna de estas afirmaciones, es más, ¿tenemos que tener algún discurso preparado? ¿uno para casos de emergencias?.

Los que pasamos de todo somos unos fríos y los cariñosos somos unos enamoradizos, ¿no podemos ser un poquito nice con alguien que nos follamos?, pues ya os lo digo yo, NO.

Si te tiras a alguien no se te ocurra tratarlo como a un colega. Si le van a hacer un trasplante de riñón no le llames, si ha presentado un proyecto importante en el trabajo no le felicites si le va bien y si tiene un examen o una entrevista de curro ni de coña le preguntes como le ha salido, NUNCA. Tienes que desarrollar tus superpoderes "paso de todo"; no te olvides que ello no te interesa, es un dato, un número. No lo utilices en ningún tema de conversación y never ever hagas ningún tipo de muestra de cariño hacia ello. Si decides tomar el camino contrario, olvídate del buen rollo; prepárate para interrogatorios y para que se cuestione cualquier acto futuro que hagas. Pensará que estás en el juzgado mirando fechas, incluso en la iglesia de tu barrio; puede que te visualice en Rosa Clará o en Pronovias de compras, explicándole a tu tía los colores en los que quieres el bordado de las toallas del ajuar o haciendo una lista de nombres para vuestros futuros hijos (con Enzo y Martín a la cabeza). O sea, DESPÍDETE.

Será que para ser un #follamigo de bien uno no debe de tener corazón. Las cosas no gustan hasta que gustan, y uno quiere estar solo hasta que quiere dejar de estarlo. Tenemos las cabezas llena de paja fina y al final acabamos por contagiar a nuestros cercanos con la pandemia. Si nunca os ha pasado todo esto, me alegro muy mucho por vosotros; no os voy a pedir consejo porque seguramente llevado a cabo en mi vida sea un fracaso total. Es tan sólo una opinón, este es mi veredicto. La verdad, es una pena que algo tan natural como la figura del follamigo (del que muchos reniegan), vaya a perderse por montarnos tremendos circos de pulgas en la cabeza.

A pesar de todo, creo en la gente, en que dos personas pueden ser amigas sin tener que acabar en la cama, y que si así sucede, su relación puede permanecer igual, incluso mejorar. También creo en el amor, en las relaciones duraderas y los sentimientos inmortales. Quizás, si os digo que creo en Dios igual pierdo cualquier tipo de autoridad, pero cada uno en su casa es su propia ley.