El ministerio del tiempo: El crimen de Cuenca

Escrito por Víctor Sebastian
Categoría: Televisión Publicado: Miércoles, 25 Febrero 2015

Esto no es un artículo al uso. Es más bien una catarsis o un ejercicio de lucha contra los prejuicios personales de uno mismo. Porque es la primera vez que voy a hablar de la ficción española que se produce en televisión sin ponerla a parir o sin reírme del tatuaje fluctuante de Gorka en Física o Química. Porque voy a usar unas líneas para alabar una serie española mientras escucho a mi yo del pasado (de ayer, vamos) ladrando “¿Cómo osas?”.

Obviamente me estoy refiriendo a El ministerio del tiempo. Nuestro hype nacional a la altura de cualquier estreno de Nolan. Nuestro Doctor Who. Porque sí, amig@s. Como ya ocurrió con La isla mínima y True Detective, ya han sacado a relucir todos los referentes posibles de los que El ministerio… se nutre. Aunque esta vez para bien. Si Twitter fuera el Rotten Tomatoes ese, la aceptación de la serie alcanzaría un 90% de críticas positivas.

Y es que, vaya pedazo de piloto. En 70 minutos los hermanos Javier y Pablo (q.e.p.d) Olivares han conseguido algo que pensaba que estos ojos no verían nunca: el asesinato de la señora de Cuenca. Porque, personalmente, de ahí nacían todos mis prejuicios sobre las series españolas. No os hagáis líos. En España hay buenos técnicos y buenos guionistas, pero que viven bajo las dictaduras de las cadenas y la publicidad. Al contrario de lo que pasa en EEUU con su audiencia segmentada, aquí vivimos bajo unos parámetros de mierda donde hay que sentar frente a la tele a toda la familia. “La serie tiene que gustar a la señora de Cuenca”. Y claro, de ahí nacen todos los tópicos que convirtieron a la ficción nacional en un gran cartel de NO PASAR.

En El ministerio del tiempo por fin podrás disfrutar de una serie sin niños-actores leyendo sus diálogos en las cajas de cereales mientras miran de reojo a sus madres que les sujetan los abrigos al lado del técnico de sonido. Aquí disfrutarás de una recreación histórica del país (porque para algo tenemos una brutal historia de siglos y siglos) con viajes en el tiempo (es ahí donde se le ve el cartón a la serie, pero si algo aprendimos de Lost es a ignorar las paradojas espacio-temporales) y muchos golpes de humor con referencias pop.

Y por poner algún pero, es el ya mencionado anteriormente. Las incongruencias del guión respecto a los viajes en el tiempo. Así que si eres de los que sigue debatiendo sobre Interstellar y sus agujeros de gusano, olvídate de ella. De lo contrario, bienvenido a la serie que asesinó a la señora de Cuenca.